Con 106 docentes egresados de distintas regiones del país, concluyó la edición 2025 del curso online “Cine para Educadores: apreciación y creación”, impulsado por el Programa Escuela al Cine de la Cineteca Nacional de Chile.
Esta nueva generación de educadores representa una cifra récord para el Programa y consolida el crecimiento sostenido de la Red de Cineclubes Escolares, que ya alcanza cerca de 600 iniciativas activas en todo Chile.
Diversidad territorial: el cine llega a todos los rincones del país
Los participantes del curso provienen de 14 regiones, desde Tarapacá hasta Magallanes. Cerca de la mitad de los egresados pertenece a la Región Metropolitana, seguida por Biobío, Los Lagos, Valparaíso y Coquimbo.
Incluso en zonas extremas y rurales: docentes de Pozo Almonte, Hualaihué y Chanco formaron parte del grupo, llevando el lenguaje audiovisual a contextos donde la educación artística suele tener menos acceso.
“Hacer cine en La Tirana tiene un sentido especial, porque aquí todo gira en torno a nuestras tradiciones. Ver Andacollo nos permitió reconocernos en pantalla, entender que lo que vivimos cada julio durante la fiesta del Carmen también es parte de la historia de Chile. Para nuestros estudiantes fue muy potente mirar su propio territorio con otros ojos y registrar sus bailes y costumbres desde el lente de una cámara”, comenta Camila Ramírez, profesora de Lenguaje y Literatura, quien junto a Jeanette Cayo, docente de Folclor, lideran el cineclub escolar de 8° básico en la Escuela Básica La Tirana, comuna de Pozo Almonte.
Desde la primera infancia hasta la educación de adultos
El perfil de los egresados muestra una amplia diversidad de niveles educativos: cerca del 60% se desempeña en enseñanza básica y media, mientras que un grupo significativo corresponde a educación parvularia. También participaron docentes de educación especial y de la Educación de Personas Jóvenes y Adultas (EPJA), incluidos aquellos que enseñan en contextos de encierro.
“El cine me ha permitido llegar a los niños de una forma distinta, más lúdica y emocional. A través de los cortos y películas, logran expresarse, reconocer lo que sienten y conectar con sus propias experiencias”, cuenta Jeannette Guiñez, educadora de párvulos del Colegio Espíritu Santo de Talcahuano.
“Para ellos el cine es un espacio de descubrimiento: se asombran, preguntan, crean y se comunican. Incluso los niños que hablan poco se animan a participar cuando trabajamos con imágenes o juguetes ópticos. Es un lenguaje que los invita a pensar y a sentirse parte de algo”, agrega.
Cine en contextos de encierro
Entre los egresados también hay docentes que desarrollan cineclubes en recintos penitenciarios, una experiencia que demuestra el poder transformador del cine en cualquier contexto.
“El cine ha significado una forma de libertad dentro del encierro”, dicen Karla Opazo y Carlos Carrasco, docentes del Liceo de Adultos Herbert Vargas Wallis, quienes impulsan el cineclub Wallis en foco junto a personas privadas de libertad en Santiago.
“Cuando vimos Valparaíso mi amor de Aldo Francia, muchos se reconocieron en lo que mostraba la película: la pobreza, la infancia dura, la desigualdad. Uno comentó que su hermana también se había enfermado de bronconeumonia, como en la historia. En ese diálogo, el cine se volvió un espejo de sus propias vidas”, recuerda Karla.
Para Carlos, la experiencia “va más allá del visionado: el cine les amplía los horizontes, los saca simbólicamente de la cárcel. Les da la posibilidad de pensarse como realizadores, de reconstruir su historia desde otro lugar. Cuando se sientan a ver una película, viven un momento de libertad”.
Un mosaico del sistema educativo chileno
Más de la mitad de los egresados proviene de establecimientos públicos (57%), mientras que el resto se distribuye entre colegios particulares subvencionados (28%), y particulares pagados (14%). Esta mezcla demuestra que el interés por incorporar el cine en la educación trasciende tipos de escuela, niveles y territorios.
El curso Cine para Educadores no solo entrega herramientas pedagógicas para la apreciación y creación audiovisual, sino que impulsa una comunidad que cada año se expande y se fortalece.





