Primeras miradas: una experiencia de cineclub en prekínder
Jeannette Guiñez, educadora de párvulos del 1er nivel de transición A (prekínder A) del Colegio Espíritu Santo de Talcahuano, implementó durante 2025 un cineclub escolar con niñas y niños de entre cuatro y cinco años, integrando el cine como una herramienta pedagógica transversal, sensible y significativa.
Su acercamiento al Programa Escuela al Cine nació desde la búsqueda por renovar sus prácticas educativas. “Quise crear un espacio que fuera más lúdico, no tanto con libros o cuadernos, como a veces suele ser en los colegios”, comenta. A esto se suma la diversidad presente en su aula, donde conviven estudiantes con distintos ritmos de aprendizaje, lo que la llevó a explorar nuevas formas de expresión y comunicación.
Ver cine en pequeños fragmentos
En educación parvularia, el cine se vive de manera distinta. Las películas se ven por partes, se comentan, se detienen y se transforman en múltiples actividades. Un ejemplo es el trabajo realizado con la película Ainbo, que fue vista en tres sesiones. “No podemos verla como una película completa. He tenido que dividirla y de cada división sacar alguna forma de trabajarla”, explica Jeannette.
A partir de esta experiencia, el cine se vinculó con contenidos de cuidado del entorno y preservación de la naturaleza. “Hicimos una ornamentación de la parte exterior del colegio, porque había solo tierra. Ahora pusimos plantitas relacionándolo con los temas que plantea la película”, señala.
Las sesiones del cineclub se realizan los viernes, un día elegido por una razón especial. “Hay menos gente en el colegio y eso nos permite movernos por distintos espacios. Además, es el día en que motivamos la convivencia entre las y los estudiantes”, cuenta. El cineclub se ha transformado en un espacio esperado por niñas y niños, asociado al disfrute, al refuerzo positivo y a la exploración creativa. “Lo esperan, me preguntan, y eso también ha sido muy motivador”.
Las actividades se organizan en módulos de 30 minutos y siguen una estructura clara: objetivo, materiales, pasos y una experiencia audiovisual que luego se trabaja con distintas estrategias pedagógicas. “Introducimos un video, un corto o la película y lo analizamos con estrategias de comprensión lectora: secuenciar, ver significados de palabras, qué observamos, qué pensamos, qué nos preguntamos”.
El trabajo con imágenes, la secuenciación y la conversación colectiva han fortalecido la comprensión, la expresión y el reconocimiento emocional. “A esta edad expresar emociones es complejo. El cineclub nos ha permitido trabajar en base a las emociones que ellos van viendo en los personajes”.
Uno de los primeros cortometrajes analizados fue Piper, de Pixar. Desde entonces, sus personajes se han vuelto referentes cotidianos. “A veces estamos conversando sobre algo que les da miedo y ellos dicen: ‘como Piper, porque nosotros nos enfrentamos a los miedos’. Ahora se preocupan de cuidar la naturaleza como Ainbo”, relata.
Jeannette destaca que el cineclub ha tenido un impacto concreto en las habilidades de sus estudiantes. “De repente estamos hablando de algo y ellos hacen alusión a cosas que hemos visto en el cineclub. Eso es súper positivo”.
Para quienes no se sienten cómodos hablando, también existen estrategias de mediación visual. “Tenemos un lápiz que habla, un papelógrafo y una imagen central. Ellos dibujan lo que más les llamó la atención y después expresan lo que dibujaron. Pasan de lo que sienten a algo concreto, y eso les sirve mucho”.
Juguetes ópticos y creación
Entre las actividades que más entusiasmaron al curso están los juguetes ópticos. “Hicimos un taumatropo y queríamos ir evolucionando con algunas cosas. Me pedían otra forma, otra figura. Les mostré videos y fueron sacando muchas ideas”, comenta. Jeannette proyecta incorporar ejercicios como el Minuto Lumière y avanzar hacia experiencias de creación audiovisual.
Más allá de los desafíos propios de la edad (como los tiempos de concentración o la dificultad de ver una película completa), Jeannette destaca el valor del cineclub como experiencia educativa integral. “El cineclub ha sido una gran motivación para los niños. Ven su aprendizaje como algo lúdico”, concluye.





