Ana, una europea nórdica, de belleza fría y carácter pragmático, viaja a Chile a cumplir el mandato de su padre: llevar sus cenizas mortuorias a la caleta de Horcón y entregar una pintura a un pescador llamado Pepe, que es el único que conoce el lugar preciso donde se deben esparcir las cenizas.
El relato se centra en una familia de clase media. Nos presenta a dos personajes: Corina, secretaria de don Emilio Condal, y su hermano Julián, jefe de crónica de un diario. Condal es un abogado influyente, que tiene grandes proyectos comerciales de interés nacional. Un extranjero lo cohecha para lograr que por su intermedio no se siga explorando el petróleo. Julián se entera del plan a través de su hermana, pero guarda silencio. Por otra parte, la hija de Condal se ha enamorado de Julián, a quien ha dado su sangre en una transfusión. Al final todo termina bien, con boda incluida.
Inspirada en una anécdota chilena, es una intriga melodramática que se basa en la suplantación de identidades. Una muy modesta empleada intercambia a su hijo recién nacido con el bebé de una acaudalada familia. Sin embargo, años más tarde, cuando el joven está a punto de recibirse como doctor, comienza a investigar su oculto pasado.
Es una visión realista de la clase media chilena que transcurre en tres épocas, 1940, 1970 y 1980. La acción principal se desarrolla en la década del 70, durante la celebración de los 25 años de matrimonio de una pareja, ocasión en la que aprovecha de mostrar a sus amigos la casa en la que volcaron todos sus anhelos.
Crónica de la represión que una compañía extranjera ejerce contra los mineros de un pequeño pueblo resuelto a reivindicar sus más elementales derechos. El detonante es el hallazgo del cadáver de una capataz de la empresa. Las amenazas de la compañía fomentan la unión de los trabajadores, que se tambalea cuando llega el ejército a aplastar la rebelión.